25 mar. 2011

Cuatro gatos con esperanza




No esperaba una multitud en la manifestación del 25 de marzo en Barcelona contra el maltrato animal; ya intuía que este tipo de causas no hacen movilizar a un elevado porcentaje de la población, pero tampoco creía que seríamos cuatro gatos.

En cambio, sí imaginaba un despliegue de asociaciones animalistas, grandes pancartas y el testimonio de algún que otro medio de comunicación local. Pero no ha resultado así.
Ni media plaza Sant Jaume se ha llenado para testimoniar los tímidos gritos “maltratadores, asesinos” y hacerse eco de la rabia y repulsa que parecían tener miles de personas apuntadas al evento desde las redes sociales. La otra media plaza la llenaban transeúntes, una ambulancia y algún que otro coche de la guardia urbana.

Sí he podido ver pancartas con el recuerdo de Schnauzi y mascotas que acompañaban, esperanzadoras, a sus dueños y dueñas a la manifestación que quería convertirse en un símbolo con repercusión nacional contra el maltrato animal.

Me llevo muchas preguntas sin respuesta. ¿Los casos de maltrato animal no importan a la sociedad catalana? ¿Será la crisis? ¿Poca repercusión mediática? ¿Qué estamos a fin de mes? ¿Debería haberse realizado un sábado en lugar de un viernes? ¿Barcelona estaba trabajando?
Y para más inri, una diminuta concentración de personas (con pancarta y megáfono), fuera de contexto, que reclamaba el cambio económico y se ha aprovechado de las miradas de los que nos hemos unido hoy por otra causa. No tocaba.

Pero yo he estado allí, con los cuatro gatos. Y tengo la esperanza de que la voz de unos poc@s sirva de precedente poco a poco, y que el recorrido por las calles y el pequeño escenario que aún estaba por llegar haya tenido más éxito.
Y como bien dice una gran amiga mía, “Piensa que si no hubieras ido el hueco sería mayor”.

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